Tanto que contar...

...Y tampoco tiempo.
Veo gente callando desfilando por las calles de la ciudad de méxico. Me detengo a pensar que me hace falta mi mejor amiga, pero he perdido tantas cosas en este mundo que al igual que la gente que ha perdido a sus hijos, camino sin decir nada.

- Me quitaron a mi hijo. Me lo quito el gobierno de mierda.
- Señora este es un mundo de mierda, a mi, la vida me quito al amor de mi vida hace diez años y yo ya no quiero seguir viviendo, en realidad soy un fantasma ¡mireme!

La señora me mira.
- Porque se regreso de españa?
- Porque hacia mucho frio.
- Pero aqui las cosas estan peor ¡mire!
- No señora, las cosas estan peor aqui (y le señalo mi corazon) ¡mire!

Seguramente penso que estaba pirada de locura. No estaba equivocada.

Ha pasado tanto en mi vida, y sigo aqui sola, haciendome pasar por española para que me den el departamento en donde vivo, para que el banco me pueda seguir manejando mis poquisimas ganancias que tengo alla. Perdi el departamento en Paris pero obtuve una gratificacion por ello. De todas maneras ya no me queda nada.

El ultimo dia que estuve en paris, me encame con un camerunes. La pasamos increible pero no nos volvimos a ver. Seguramente asi sera para siempre: amores eternos que solo duran unas horas y el rimel de aceite pegandose a mi blusa blanca de chanel.

Llegue a la ciudad hace seis meses. no he buscado a nadie. no quiero saber de nadie. Es solo que el pasar por incognita de retomar las riendas de la vida, despues de perderlo todo, me hace pensar que soy la unica mujer que en verdad no tiene nada que perder y que se en carne y corazon propio lo que se siente haber perdido todo, como los padres de los cuarenta y tres estudiantes.

No somos todos.
Somos un cumulo los que no tenemos nada que perder, porque ya lo hemos perdido todo.

Eso me hace pensar que no me equivoque en estar aqui de nuevo.
El final, es el principio.
El principio, quedó lejos de donde estoy ahora...